Durante décadas, hablar de exportaciones significaba pensar principalmente en automóviles, maquinaria, petróleo o productos agrícolas. Sin embargo, esa realidad está cambiando. En 2024, las ventas internacionales de servicios comerciales alcanzaron aproximadamente US$8,7 billones, un crecimiento de 9% frente al año anterior y equivalente al 26,4% del comercio mundial, su mayor participación desde 2005, de acuerdo con la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Esta transformación responde, entre otros factores, a la digitalización. Actividades que antes requerían proximidad física (como consultoría, programación, diseño, contabilidad o asesoría financiera) hoy pueden prestarse internacionalmente. En 2023, las exportaciones mundiales de servicios entregados digitalmente alcanzaron US$4,25 billones, más de 50% por encima de los niveles previos a la pandemia.
Una nueva frontera exportadora
Para México, este escenario resulta particularmente relevante. El país cuenta con una de las mayores plataformas manufactureras de América Latina, aunque su participación internacional en este segmento todavía tiene espacio para crecer. Según datos del Banco Mundial, las exportaciones mexicanas de servicios comerciales alcanzaron aproximadamente US$62,8 mil millones en 2024, frente a US$56,0 mil millones en 2023, un incremento cercano al 12%.
No obstante, persiste una brecha importante frente al intercambio de mercancías. En 2023, el país exportó aproximadamente US$593,6 mil millones en bienes, frente a cerca de US$56,0 mil millones en servicios comerciales. En otras palabras, por cada dólar correspondiente a estos últimos, se enviaron al exterior más de diez dólares en bienes.
El turismo continúa siendo uno de los pilares de esta actividad, pero el potencial va mucho más allá. Transporte, tecnologías de la información, servicios financieros, profesionales y empresariales pueden contribuir a capturar una mayor proporción del valor generado por las cadenas internacionales.
Más allá de la manufactura
La tendencia global permite dimensionar ese potencial. Estados Unidos concentró 12,8% de las exportaciones mundiales de servicios comerciales en 2024, mientras economías como Reino Unido, Irlanda, Alemania, China e India también mantienen participaciones relevantes. Estas cifras muestran que la competitividad internacional no depende exclusivamente de la capacidad para producir y vender bienes al exterior.
Fortalecer este segmento podría complementar la posición manufacturera mexicana y profundizar su integración económica con Estados Unidos y Canadá. En ese escenario, la disponibilidad de talento especializado, la infraestructura digital, el dominio del inglés y un entorno favorable para empresas con capacidad de operar internacionalmente serán factores cada vez más relevantes.
En una economía mundial progresivamente digital, el próximo salto exportador del país podría no viajar únicamente en camiones, trenes o barcos: también puede cruzar la frontera a través de una computadora.
Francisco Pulido
Analista de Inversiones Fynsa México