El crédito privado enfrenta un escenario más desafiante en 2026, marcado por mayor selectividad, menor liquidez y un entorno financiero más exigente. Sin embargo, en Chile siguen apareciendo oportunidades atractivas en segmentos donde la banca tradicional ha reducido su presencia, especialmente en infraestructura, energía y financiamiento corporativo. Para inversionistas con horizonte de largo plazo, el mercado ofrece hoy mejores estructuras, spreads competitivos y un foco creciente en calidad crediticia.