La reforma fiscal del país germano marca un cambio radical, con un aumento de gasto en defensa e infraestructura, lo que podría redefinir su posición económica a nivel global.
El mercado está empezando a dudar de que los bancos centrales a nivel mundial sigan siendo agresivos en la lucha contra la inflación a medida que aumentan los riesgos para la estabilidad financiera.