Un ecosistema en evolución, impulsado por fintechs, nuevas formas de inversión y población joven digitalizada, está transformando la región, aunque el reto clave es fortalecer la inversión local en fases avanzadas.
La clásica fórmula 60/40 entre renta fija y renta variable está siendo desafiada por un entorno más complejo. Inversionistas institucionales y sofisticados incorporan cada vez más activos alternativos, siendo la deuda privada el primer paso en esta evolución.