Uno de los posibles pasos de esta tecnología apunta a máquinas capaces de percibir, decidir y actuar en el mundo real. El desafío será llevarlas desde los pilotos hacia aplicaciones industriales rentables.
El nuevo informe de Bain & Company advierte que, aunque los avances son rápidos y las inversiones crecen, la adopción masiva aún requerirá tiempo, pruebas y estrategia.
Aunque la evolución de esta nueva industria pueda parecer utópica y lejana, lo cierto es que ya existen desarrollos de prototipos y estudios que señalan el impacto que podría tener en distintas áreas de la economía.