Las inversiones proyectadas en Chile reflejan el potencial de este sector, cuya expansión dependerá también de la disponibilidad de energía, agua y conectividad.
El verdadero motor del ciclo de inteligencia artificial no son los modelos sino la infraestructura que los sostiene. Data centers, redes eléctricas y sistemas de enfriamiento se han convertido en el nuevo campo de batalla para las grandes tecnológicas —y en una oportunidad que pocos inversores están mirando de frente.