Con un récord histórico de 35 candidatos presidenciales, el país enfrenta el reto de gobernar una democracia dispersa sin comprometer su sólida estabilidad económica.
Los recientes eventos en el mercado internacional recuerdan que, más allá de los retornos esperados, la deuda privada exige un análisis profundo de los riesgos, selectividad y capacidad real de generación de flujos en distintos escenarios económicos.