La costumbre dictaba que, en septiembre, un alza mensual en el IPC de 0,5% o 0,7% era normal, usualmente motivada por incrementos de los productos más consumidos por las familias chilenas durante las fiestas. Sin embargo, desde algún tiempo hemos visto un cambio respecto a este comportamiento.
Las empresas enfrentan márgenes cada vez más estrechos y una ardua competencia, lo que obliga a generar sinergias entre áreas y a maximizar recursos. En ese contexto, el back office dejó de ser una función administrativa para convertirse en un habilitador del negocio.
Tras el boom logístico post-pandemia, la mayor oferta y la desaceleración en la demanda están llevando al sector a una fase de ajuste. La vacancia sube a 6,9% y la absorción neta cae más de 50%, según CBRE.
McKinsey identifica que las mutaciones en las políticas comerciales son ahora el principal disruptor global. En América Latina, esa tendencia amenaza exportaciones claves, obliga a replantear cadenas de valor y estira la capacidad de adaptación institucional.