Marzo 6, 2026 - < 1 min

Cuatro claves que redefinen la gestión de riesgos

Un estudio global de McKinsey identifica las principales tendencias que están transformando las áreas de riesgo en la banca: mayor presión regulatoria, uso creciente de tecnología y la necesidad de mejorar la productividad sin aumentar significativamente los costos.

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Las funciones de gestión de riesgos en la banca están enfrentando un entorno cada vez más complejo. Según el último Global Risk Productivity Survey de McKinsey, los equipos encargados de supervisar riesgos deben abordar simultáneamente amenazas financieras, ciberseguridad, riesgos de terceros y desafíos vinculados al cambio climático, mientras los reguladores exigen estándares de control cada vez más estrictos.  

El estudio -basado en un benchmark global que incluye a más de 40 bancos con balances promedio de US$1,1 billones- identifica cuatro tendencias clave que están marcando la evolución de estas áreas. La primera es la presión por mejorar la productividad: las instituciones están manteniendo relativamente estables sus presupuestos y plantillas, pero redistribuyendo recursos para responder a nuevas prioridades.  

En segundo lugar, la tecnología (incluida la automatización y el uso de analítica avanzada) está transformando la forma en que se monitorean y gestionan los riesgos. Esto permite liberar capacidad operativa y concentrar el talento en tareas de mayor valor estratégico. 

Una tercera tendencia es la ampliación del alcance de las áreas de riesgo, que hoy deben cubrir temas cada vez más diversos, desde riesgos operacionales hasta ciberseguridad o riesgos asociados a terceros. Finalmente, el informe destaca la necesidad de redefinir el talento dentro de estas funciones, incorporando perfiles con habilidades analíticas y tecnológicas. 

En conjunto, McKinsey concluye que el futuro de la gestión de riesgos no pasa solo por reforzar controles, sino por construir áreas más tecnológicas, productivas y estratégicas, capaces de acompañar la transformación del negocio financiero. 

 

Fynsa 

Fuente: McKinsey