Septiembre 26, 2025 - 3 min

Nuevo modelo de pensiones en Chile: ¿Qué significa para los afiliados y la industria?

El sistema actual de cinco multifondos (A–E) será reemplazado gradualmente desde 2027 por al menos 10 fondos generacionales, diseñados según la edad o año de nacimiento del afiliado. La clave estará en que la transición se haga con cuidado, protegiendo tanto los ahorros de los trabajadores como la estabilidad del sistema financiero.

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A partir de este año, Chile está viviendo la implementación de un nuevo sistema previsional que cambiará de manera importante la forma en que se ahorra e invierte para la jubilación. Las reformas incluyen aportes adicionales, la creación de fondos generacionales y un mecanismo de licitación de carteras que marcará un antes y un después en la industria.

Aportes adicionales del empleador

El nuevo esquema incorpora un aporte obligatorio extra que llevará la cotización total a 18,5% del sueldo imponible. De este monto:

  • 4,5% irá directamente a la cuenta individual del afiliado.
  • 1,5% se destinará a un “préstamo” al fisco para financiar beneficios complementarios.
  • 2,5% alimentará el nuevo Seguro Social Previsional, que entregará beneficios definidos y compensaciones, por ejemplo, para corregir brechas de género.

Esto implica que una parte de la cotización deja de ser exclusivamente ahorro individual y pasa a cumplir funciones de solidaridad y financiamiento estatal.

Fondos generacionales: el reemplazo de los multifondos

El sistema actual de cinco multifondos (A–E) será reemplazado gradualmente desde 2027 por al menos 10 fondos generacionales, diseñados según la edad o año de nacimiento del afiliado.

  • En etapas tempranas, el portafolio tendrá más exposición a activos de mayor riesgo y retorno (acciones, alternativos).
  • Con el paso del tiempo, migrará hacia instrumentos más conservadores, buscando proteger el capital al acercarse la jubilación.
  • Cada afiliado será asignado automáticamente a un fondo según su edad y no podrá cambiarse en lo que respecta al ahorro obligatorio. Sin embargo, seguirá existiendo libertad para elegir el destino de aportes voluntarios (APV).
  • La Superintendencia de Pensiones definirá los benchmarks y supervisará el cumplimiento, con incentivos y sanciones para las AFP según desempeño.

La evidencia internacional es positiva: México, EE.UU., Canadá y otros países han visto mejoras en rentabilidad, menor volatilidad y mayor diversificación tras implementar este modelo.

Licitación de carteras: más competencia, pero también incertidumbre

Cada dos años, un 10% de los afiliados será licitado automáticamente entre las AFP, siendo adjudicados a la administradora que ofrezca la comisión más baja. El afiliado podrá rechazar el traslado dentro de los primeros 30 días, pero si no lo hace, quedará en esa AFP por 5 años.

  • Cada persona puede ser movida hasta 2 veces en su vida laboral por esta vía.
  • El mecanismo busca bajar costos y aumentar competencia, aunque plantea desafíos operativos: mover grandes volúmenes de recursos puede generar presión en los mercados y costos de transacción relevantes.

Ventajas esperadas:

  • Mayor adecuación entre riesgo y etapa de vida.
  • Protección frente a malas decisiones individuales.
  • Potencial de mejoras en rentabilidad y diversificación, según evidencia internacional.

Riesgos y desafíos:

  • Pérdida de autonomía del afiliado al no poder cambiarse de fondo obligatorio.
  • Estandarización excesiva que podría reducir la innovación en la industria.
  • Complejidad en la transición operativa y posibles impactos en precios de mercado.
  • Necesidad de adaptar el diseño técnico a la realidad chilena, considerando patrimonio y tolerancia al riesgo de los afiliados.

En nuestra visión, los tres temas que concentrarán la atención de la industria y los reguladores son:

  1. La licitación de carteras y sus efectos sobre la competencia y la estabilidad del mercado.
  2. El paso de 5 multifondos a 10 fondos generacionales, un cambio estructural que exige ajustes técnicos y comunicacionales.
  3. La regulación secundaria, que deberá definir los detalles prácticos del modelo y marcará la diferencia entre una transición ordenada y un proceso complejo para afiliados y AFP.

Para los afiliados, este nuevo sistema puede significar mejores retornos y menos riesgos de malas decisiones, pero también una menor sensación de control. Para la industria, los próximos años serán de adaptación técnica, comunicación con clientes y ajuste de modelos de inversión. La clave estará en que la transición se haga con cuidado, protegiendo tanto los ahorros de los trabajadores como la estabilidad del sistema financiero.

 

Francisco Muñoz

Family Office Solutions