Los pagos digitales continúan expandiéndose en Chile. Así lo muestra el quinto Informe de Sistemas de Pago (ISiP) 2026 del Banco Central de Chile (BCCh), que registró un aumento de 15% en el número de transacciones respecto de la edición anterior, alcanzando un promedio de 435 pagos digitales al año por persona mayor de 15 años.
Las tarjetas de débito siguen liderando las preferencias de los usuarios, mientras que las tarjetas de prepago y las transferencias electrónicas mantienen una trayectoria de crecimiento, reflejando una mayor adopción de medios de pago electrónicos por parte de las personas.
Sin embargo, el informe no sólo da cuenta de un cambio en los hábitos de pago, sino también de los nuevos desafíos que enfrenta la infraestructura que sostiene este mercado. En esa línea, el instituto emisor anunció que pondrá en consulta una regulación orientada a facilitar el uso de las transferencias electrónicas como medio de pago en comercios, con el objetivo de fortalecer la interoperabilidad, la resiliencia y la competencia del sistema de pagos minorista.
El documento también identifica uno de los temas que marcarán la agenda regulatoria de los próximos años: las stablecoins. Si bien el Banco Central reconoce que estos activos digitales podrían aportar eficiencia e innovación a los sistemas de pago, advierte que su expansión también plantea riesgos operacionales y financieros que requieren un marco regulatorio gradual antes de una adopción más amplia.
Otro elemento que comienza a tomar relevancia es la evolución de las tarjetas de prepago que ofrecen rentabilidad sobre los saldos depositados. El BCCh señaló que está evaluando posibles ajustes normativos para estos modelos de negocio, debido a que estos instrumentos no entregan retornos garantizados y, dependiendo de su estructura, pueden incorporar riesgos que actualmente no están completamente cubiertos por la regulación vigente.
Aunque el efectivo mantiene un rol relevante en determinados segmentos, como las ferias libres, el transporte público, las compras de bajo monto y situaciones de contingencia, Chile avanza hacia un sistema de pagos cada vez más digital. En este escenario, el desafío no es únicamente reducir el uso del efectivo, sino desarrollar una infraestructura moderna, interoperable y segura que acompañe la transformación del sistema financiero.
Fynsa