Aunque el escenario internacional y las expectativas internas han mantenido elevado al tipo de cambio, factores como el cobre, la inversión y un dólar global más débil podrían impulsar una apreciación de la moneda local durante los próximos meses.
Pareciera que luego de años de incertidumbre constitucional y reformas fallidas, el mercado percibe mayor claridad institucional, sumado a la convergencia de tasas a la baja. Si estas condiciones se consolidan, el dólar podría moverse hacia rangos más “normales”, incluso más cercanos a $800 en el mediano plazo.
El dólar se mantiene alto, pero los fundamentos detrás de ese nivel podrían estar comenzando a cambiar, con movimientos clave en tasas, materias primas y escenario político.
El dólar sigue alto en Chile, pero los fundamentos empiezan a alinearse para un posible quiebre hacia los $900.
Más que un gesto simbólico, la medida representa un avance concreto hacia la normalización. Esta mayor flexibilidad permite que el tipo de cambio se ajuste según las condiciones de mercado, sin abandonar del todo la estabilidad.
El peso chileno es particularmente vulnerable a una nueva escalada arancelaria por parte del gobierno de Donald Trump, dado su vínculo directo con China.
El Banco Central de Chile ha retomado la reducción de tasas de interés, lo que ha llevado a una mayor relevancia de la UF y los bonos a corto plazo como alternativas de inversión conservadora.
Los activos locales ofrecen una atractiva relación riesgo-retorno.
El resultado del plebiscito debería tener un impacto positivo en los mercados, bajo el supuesto de una menor incertidumbre y primas de riesgo en el futuro debido a la expectativa de una nueva constitución más moderada.