EE. UU. mantiene el liderazgo como principal inversionista en la región, mientras China acelera su presencia en sectores estratégicos y redefine el mapa del capital.
Brasil y México lideran ampliamente el registro de patentes, mientras la baja inversión en I+D sigue limitando la capacidad de transformar conocimiento en crecimiento económico.
Con una inflación en descenso, crecimiento económico y un escenario político más favorable, Argentina enfrenta 2026 con mejores perspectivas para consolidar su proceso de estabilización.
El valor de las exportaciones regionales creció 15,7% en el primer trimestre de 2026, impulsado por el oro, el cobre y un repunte generalizado de la demanda externa. Bolivia, Nicaragua y Perú encabezan el ranking, según el BID.
Un nuevo informe de la CEPAL revela que la región acelera en la adopción de inteligencia artificial, pero aún enfrenta brechas en datos, formación y regulación.
McKinsey identifica que las mutaciones en las políticas comerciales son ahora el principal disruptor global. En América Latina, esa tendencia amenaza exportaciones claves, obliga a replantear cadenas de valor y estira la capacidad de adaptación institucional.
Todos coinciden en que el crecimiento será débil y en que se necesitan reformas y más inversión para cambiar la tendencia.
Con el tiempo, estos indicadores pasaron a convertirse en referentes globales que sirven como herramientas de inversión para acceder a países y regiones enteras. América Latina ha dado un paso decisivo con el MSCI nuam, que concentra a las empresas más relevantes de Chile, Colombia y Perú, y que busca mostrar a la región como un bloque cohesionado y competitivo.
La inversión se ejecutará en 15 años e impulsará la innovación, capacitación digital, formación de talento y desarrollo económico.
En su último informe, el FMI advierte sobre un panorama más complejo y menos prometedor para la región, ante las nuevas tensiones comerciales entre EE. UU. y China.