McKinsey identifica que las mutaciones en las políticas comerciales son ahora el principal disruptor global. En América Latina, esa tendencia amenaza exportaciones claves, obliga a replantear cadenas de valor y estira la capacidad de adaptación institucional.
A pesar de las tensiones geopolíticas y la incertidumbre comercial, el comercio mundial sigue creciendo. Asia y África lideran el impulso.