Un artículo reciente del McKinsey Health Institute revela que cada dólar invertido en promover un envejecimiento saludable en Estados Unidos puede generar hasta tres dólares en beneficios sanitarios y económicos. Sus hallazgos ofrecen una hoja de ruta contundente para países que enfrentan el rápido avance de la longevidad.
Un reciente informe de McKinsey & Company señala que, de aquí a 2040, el mundo deberá invertir cerca de 106 billones de dólares en infraestructura, tanto en activos tradicionales como en los nuevos sistemas que están emergiendo.