Necesitamos una política pública decidida a fortalecer el mercado accionario, a valorizar el riesgo bien asumido y a generar las condiciones necesarias para que más inversionistas quieran participar del desarrollo del país.
La reestructuración del capital bancario y la búsqueda de cumplimiento regulatorio están generando oportunidades innovadoras, especialmente en el mercado de deuda distressed.