El gasto es rígido, los ingresos no crecen y las reformas se estancan. Así, el país se aleja del equilibrio fiscal que lo distinguió en el pasado.
La combinación de una menor demanda por larga duración y una mayor oferta (para cubrir déficits presupuestarios masivos), está afectando las valorizaciones en el extremo largo de las curvas de rendimiento.
Mientras las grandes empresas respiran, las pymes e inmobiliarias aún luchan por oxígeno. El crédito bancario parece una fiesta con lista VIP: pocos invitados, muchos esperando afuera. Pero hay otras puertas, si sabemos dónde tocar.
Desde sensores en bodegas hasta medidores inteligentes de consumo, el Internet de las Cosas (IoT) está transformando silenciosamente la forma en que operan las empresas. Y en Latinoamérica, esta revolución ya comenzó.