Una transición demográfica global
La estructura de la población mundial está cambiando y con ella también las perspectivas de crecimiento económico. La combinación de una menor natalidad y una mayor esperanza de vida está reduciendo el peso relativo de las personas en edad de trabajar y elevando la proporción de adultos mayores. Según Bank of Singapore, para 2030 una de cada siete personas en el mundo tendrá 65 años o más. En Chile, el proceso es incluso más acelerado: el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) proyecta que desde 2028 habrá más personas de 65 años o más que menores de 15 años.
Uno de los principales desafíos está en la fuerza laboral. UBS advierte que el envejecimiento está elevando la relación de dependencia y modificando variables como el ahorro, el crédito y la asignación de activos. En Asia, donde la transición demográfica es especialmente rápida, la población de 65 años o más se duplicaría hacia 2050. El banco también identifica una menor expansión del ahorro de los hogares, un desplazamiento desde los depósitos hacia las inversiones y una desaceleración del crecimiento del crédito al consumo.
El impacto en los mercados
La magnitud y velocidad del fenómeno varían entre países, lo que hace cada vez más relevante incorporar la demografía al análisis de largo plazo de las economías y los mercados. Para los inversionistas, una menor expansión de la fuerza laboral puede traducirse en un crecimiento potencial más bajo, mientras que el aumento de la población jubilada puede modificar los patrones de ahorro y la demanda por distintos instrumentos financieros. UBS destaca que estos efectos podrían ser especialmente importantes en los sistemas financieros asiáticos. La tecnología, sin embargo, podría actuar como contrapeso: la inteligencia artificial y la robótica tienen el potencial de elevar la productividad y compensar parcialmente la menor disponibilidad de trabajadores.
La otra cara del fenómeno está en la demanda. El Bank of Singapore estima que la denominada economía de la longevidad crecerá desde US$3 billones en 2025 hasta US$5,4 billones en 2034, equivalente a una expansión anual cercana al 6%-7%. El crecimiento estaría impulsado por áreas como salud, nutrición, servicios financieros y turismo. La robótica y la inteligencia artificial también podrían adquirir un papel creciente al complementar a una fuerza laboral más reducida. A esto se suman oportunidades en gestión patrimonial, seguros y soluciones destinadas a financiar una vida más larga.
Chile frente al cambio
Chile ofrece una muestra concreta de la magnitud del cambio. El INE proyecta que la población alcanzará un máximo de 20,6 millones de habitantes en 2035 y comenzará a disminuir desde el año siguiente. Para 2045, las personas de 65 años o más triplicarían a los menores de 15 años, mientras que hacia 2070 representarían 42,6% de la población.
Para los inversionistas, el desafío será entender cómo esta transformación modificará el consumo, el ahorro y la demanda por servicios, y distinguir qué sectores y compañías estarán mejor preparados para beneficiarse de una población que vivirá más años y contará con una fuerza laboral más acotada.
Fynsa