El aumento del déficit, la persistencia de la inflación y una mayor prima por plazo están tensionando el mercado de deuda estadounidense. En respuesta, el Tesoro amplía sus recompras de bonos de largo plazo, aunque la medida difícilmente resuelve el problema fiscal de fondo.
Uno de los posibles pasos de esta tecnología apunta a máquinas capaces de percibir, decidir y actuar en el mundo real. El desafío será llevarlas desde los pilotos hacia aplicaciones industriales rentables.
Detrás de cada auto o motocicleta vendido existe una necesidad de financiamiento. El crédito automotriz abre una oportunidad atractiva dentro de la deuda privada, con carteras diversificadas y activos reales detrás de cada operación.
La IA abre nuevas posibilidades de crecimiento, pero también aumenta la demanda por energía, infraestructura y capital. Esa tensión está redefiniendo dónde pueden estar las oportunidades de inversión.