Octubre 30, 2026 - 2 min

Centros de datos: una industria que exige más

Las inversiones proyectadas en Chile reflejan el potencial de este sector, cuya expansión dependerá también de la disponibilidad de energía, agua y conectividad.

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El crecimiento de la inteligencia artificial (IA), el almacenamiento en la nube y los servicios digitales está impulsando la demanda por centros de datos, instalaciones que permiten procesar y almacenar grandes volúmenes de información. Chile no es ajeno a esta tendencia. Según un informe de Colliers publicado en septiembre de 2026, el país cuenta con 36 instalaciones operativas y una capacidad de 255 megavatios (MW), además de 34 desarrollos futuros identificados, entre nuevos proyectos y ampliaciones. 

Una industria en expansión 

Este dinamismo también se refleja en las inversiones. El mismo estudio identifica ocho iniciativas que podrían incorporar 367,8 MW adicionales hacia 2031, con inversiones estimadas en US$1.616 millones. A escala global, la Agencia Internacional de Energía (AIE) proyecta que el consumo eléctrico de estos recintos prácticamente se duplicará entre 2025 y 2030, desde 485 hasta 950 teravatios-hora (TWh), impulsado principalmente por el avance de la IA y otros servicios digitales. 

Chile presenta condiciones favorables para atraer este tipo de infraestructura, entre ellas su disponibilidad de energías renovables y conectividad internacional. El Plan Nacional de Data Centers 2024-2030 busca aprovechar estas ventajas para consolidar al país como un polo tecnológico regional, con el objetivo de atraer inversiones y promover un desarrollo territorial más equilibrado. Sin embargo, la expansión del sector también requiere ampliar la capacidad eléctrica y fortalecer las redes de transmisión. 

Energía y agua: los desafíos del crecimiento 

Uno de los principales retos es la refrigeración de los servidores, que generan calor durante su funcionamiento. Tradicionalmente, algunos sistemas utilizan grandes cantidades de agua, mientras que otros recurren al enfriamiento por aire, que puede reducir el consumo hídrico, aunque con distintas exigencias energéticas. El debate ha cobrado relevancia en Chile tras la reformulación del proyecto de Google en Cerrillos, que reemplazó el sistema de refrigeración por agua por uno basado en aire. Este caso pone de relieve la importancia de evaluar las condiciones ambientales y operativas de cada instalación. 

Más allá de estos desafíos, la expansión de los centros de datos abre nuevas necesidades de inversión en construcción, equipamiento, suministro eléctrico, conectividad y servicios especializados. Su desarrollo dependerá no sólo de la creciente demanda por procesamiento de información, sino también de la capacidad para asegurar infraestructura suficiente, eficiencia operativa y cumplimiento de las exigencias regulatorias. Así, el avance de la economía digital comienza a traducirse en proyectos físicos que podrían adquirir un papel cada vez más relevante en la actividad económica del país.

 

Fynsa

 

Fuentes: Colliers, Agencia Internacional de Energía, Ministerio de Ciencia