McKinsey identifica que las mutaciones en las políticas comerciales son ahora el principal disruptor global. En América Latina, esa tendencia amenaza exportaciones claves, obliga a replantear cadenas de valor y estira la capacidad de adaptación institucional.
Perú consolida su liderazgo agro exportador, pero enfrenta nuevos retos, como aranceles y reformas pendientes. Diversificar mercados y formalizar el empleo serán claves para seguir siendo competitivo.
La política monetaria se mantiene sin cambios, en un entorno global marcado por tensiones comerciales. El Banco Central prioriza la prudencia mientras la actividad interna y la inflación siguen sin señales claras.
La confianza es difícil de recuperar una vez perdida. ¿Será diferente esta vez?
El verdadero poder no está en Washington ni en Nueva York. No puedes desafiar al mercado de bonos sin consecuencias.