Hoy el mercado es más maduro y exigente. Las instituciones no solo deben prestar, sino también comprender al deudor, evaluar su resiliencia financiera y anticipar su capacidad de pago. El crédito fácil quedó atrás; el crédito inteligente es el nuevo estándar.
Este escenario genera preocupación por la sostenibilidad fiscal a largo plazo, con un impacto directo sobre las decisiones políticas y el financiamiento de servicios públicos.
La curva de rendimiento de EE.UU. ha mostrado un aumento en la probabilidad implícita de recesión, en las últimas semanas.