La definición del escenario político y la continuidad al frente del Banco Central fortalecen la confianza de los mercados y refuerzan las perspectivas económicas del país.
Con el resultado presidencial aún sin definirse, los mercados peruanos reaccionan con cautela, pero sin sobresaltos. La solidez de sus instituciones y su historial macroeconómico siguen siendo el argumento más poderoso para el capital extranjero.
Apoyado en un blindaje financiero histórico y un superávit comercial récord, el país reafirma su posición como una de las economías más sólidas frente a la volatilidad global.
Con un récord histórico de 35 candidatos presidenciales, el país enfrenta el reto de gobernar una democracia dispersa sin comprometer su sólida estabilidad económica.
El factoring ha pasado de ser una alternativa de nicho a convertirse en un motor indispensable para el desarrollo del capital de trabajo en el Perú.
Entre enero y diciembre, el índice general acumuló un crecimiento superior al 45% en moneda local (soles), posicionando al mercado peruano entre los más rentables de la región. El principal motor fue el sector minero, que concentró las mayores ganancias del año.
El desafío principal será mantener el ritmo de la inversión privada en un contexto de "ruido político", donde la solidez de las instituciones económicas clave, como el BCRP, jugará un rol fundamental para anclar las expectativas empresariales.
El país no solo está atrayendo un volumen significativo de visitantes, sino que se ha logrado un cambio estructural en el perfil de turistas. Así, Perú se consolida como un destino de alto valor, con un impacto económico que desafía la fragilidad política.
La estructura empresarial, los incentivos tributarios y la baja liquidez explican por qué la deuda sigue ganando terreno frente al equity.
Si un bono verde ofrece flujos y riesgo similares a uno convencional, su impacto positivo puede hacerlo más atractivo. Aunque Perú comenzó más tarde que otros países con esta tendencia, su mercado ha despegado rápidamente.