Los resultados preliminares anticipan un escenario sin cambios abruptos para el entorno empresarial, con infraestructura, inversión privada y gestión fiscal entre los principales desafíos del próximo periodo.
La entrada de fondos, family offices y grandes patrimonios está cambiando un mercado que ya no se limita a la compra de equipos y se extiende hacia medios, tecnología, infraestructura y otros negocios asociados.
La Cepal proyecta una expansión regional de 2,2% en 2026 y 2,5% en 2027. Detrás del promedio conviven economías con trayectorias muy distintas y un desafío común: elevar su capacidad de crecimiento.
El nuevo régimen de inversión de las AFP deja una lección que va más allá de las pensiones: diversificar las fuentes de retorno y gestionar la liquidez puede ser tan importante como elegir los activos correctos.
La IA abre nuevas posibilidades de crecimiento, pero también aumenta la demanda por energía, infraestructura y capital. Esa tensión está redefiniendo dónde pueden estar las oportunidades de inversión.
Menores tasas, subsidios e incentivos tributarios podrían marcar un punto de inflexión para la vivienda, abriendo oportunidades en segmentos donde aún existe stock y capacidad de negociación.
En economía, no existen soluciones únicas para problemas complejos. La estabilidad de las reglas y la capacidad de generar certezas también son claves para impulsar la inversión y el crecimiento.
EE. UU. mantiene el liderazgo como principal inversionista en la región, mientras China acelera su presencia en sectores estratégicos y redefine el mapa del capital.
El verdadero desafío no comienza después de un desastre, sino mucho antes: en la capacidad de anticipar riesgos y ejecutar proyectos que eviten que los daños vuelvan a repetirse.
La menor participación de la banca tradicional está impulsando el crecimiento del financiamiento respaldado por activos, una alternativa que gana espacio por su diversificación y protección crediticia.