La menor participación de la banca tradicional está impulsando el crecimiento del financiamiento respaldado por activos, una alternativa que gana espacio por su diversificación y protección crediticia.
Las mejoras macroeconómicas, el compromiso con la sostenibilidad fiscal y un eventual giro político promercado y fiscalmente más austero abren espacio para una revalorización en instrumentos de crédito.
Necesitamos una política pública decidida a fortalecer el mercado accionario, a valorizar el riesgo bien asumido y a generar las condiciones necesarias para que más inversionistas quieran participar del desarrollo del país.
Baidu, Alibaba, Tencent y Xiaomi emergen como líderes en un mercado asiático, impulsado por estímulos estatales y un entorno externo más favorable.
Tras años de incertidumbre y bajo rendimiento, los activos locales vuelven a destacar. El mercado chileno se posiciona como uno de los más atractivos a nivel global.
La inversión se ejecutará en 15 años e impulsará la innovación, capacitación digital, formación de talento y desarrollo económico.
En su último informe, el FMI advierte sobre un panorama más complejo y menos prometedor para la región, ante las nuevas tensiones comerciales entre EE. UU. y China.
Siempre es importante cuestionarse si el éxito en las inversiones es un tema de habilidad o azar. Invertir sólo en función de resultados pasados no asegura rentabilidades futuras; la clave está en la consistencia a largo plazo.
América Latina sigue siendo un foco clave para la inversión extranjera, incluso frente a sus desafíos económicos y políticos.
El futuro es verde y está lleno de oportunidades. La transición hacia energías renovables está en marcha y cambiando la forma en que invertimos y generamos riqueza.