Colaboración nuam
En 2020, la pandemia marcó un antes y un después en diversos temas. Muchas perspectivas y visiones cambiaron para siempre, mientras otras retomaron su cauce habitual. Sin embargo, algo llamativo fue el rol protagónico que adoptaron las empresas emisoras de la Bolsa de Santiago al impulsar la transición de sus negocios hacia un desarrollo sostenible.
Los bonos etiquetados, instrumentos de deuda emitidos para financiar proyectos específicos con impacto ambiental y social positivo, alineados con principios internacionales, se han consolidado como una herramienta clave para movilizar capital hacia proyectos que generan valor económico y sostenible, fortaleciendo así la competitividad del mercado.
Según datos de la Bolsa de Santiago, filial de nuam, en los últimos ocho años, 17 emisores han realizado colocaciones de bonos sostenibles, sociales, verdes, azules y bonos vinculados a la sostenibilidad (SLB, por sus siglas en inglés). En ese periodo, estos emisores concretaron 56 emisiones por más de US$ 5.130 millones, lo que evidencia la consolidación y madurez del mercado local en materia de financiamiento sostenible.
Lo llamativo es que desde 2022, se concentró más del 80% de las emisiones de los bonos etiquetados, con 46 colocaciones. En particular, 2025 fue el año de mayor dinamismo y récord histórico: estos instrumentos crecieron 132% respecto de 2024, alcanzando US$2.282 millones.
Esto da cuenta de una creciente diversidad temática, una mayor sofisticación en la estructuración y una demanda sólida, elementos que fortalecen la profundidad del mercado y la confianza hacia proyectos con impacto ambiental y social.
Este desarrollo del mercado no sería posible sin el apetito de los inversionistas por estos instrumentos. Esto se refleja en su creciente especialización y capacitación para comprender mejor este segmento. En este contexto, el estudio ESG Investment Practices, elaborado por SSindex y nuam, mostró que el 76% de los inversionistas utilizan bonos temáticos para sus estrategias de inversiones sostenible.
Por otra parte, respecto a las mejores prácticas de divulgación, el estudio identificó que el 75% de los inversionistas conoce al menos una norma IFRS, que establece estándares globales obligatorios para revelar información financiera relacionada con sostenibilidad y clima. En este ámbito, las Administradoras de Fondos de Pensiones son las que lideran.
A nivel empresarial, el avance también es evidente: el 40% de las organizaciones ya implementó o se encuentra implementando las normas IFRS S1 y IFRS S2, mientras que otro 50% está en etapa de evaluación o planificación. No obstante, persisten desafíos relevantes, principalmente asociados a la disponibilidad de recursos y a la necesidad de fortalecer los mecanismos de coordinación y apoyo técnico, elementos clave para una correcta aplicación de estas normas.
Si bien aún falta mucho camino por recorrer, las cifras reflejan que el mercado no sólo está recuperando dinamismo, también está evolucionando en calidad, estándares y propósito. Estos avances permiten proyectar un desarrollo más sólido y refuerzan la convicción de que la ruta hacia la sostenibilidad se está construyendo de manera coherente y progresiva por parte de todos los actores involucrados.
Este proceso es coherente con la visión que impulsamos desde nuam: mercados más profundos, integrados y conectados con las necesidades reales de desarrollo de nuestras economías.
Carlos Barrios
Gerente Senior de Sostenibilidad y Relación con Inversionistas de nuam