Abril 2, 2026 - 2 min

Conflicto en Medio Oriente: ¿es posible un final feliz?

En el contexto actual, el control del estrecho de Ormuz aparece como el verdadero premio. De cumplirse un retiro de Irán en el corto plazo sin que EE.UU. logre asegurar el control de este paso estratégico, eso podría interpretarse, en última instancia, como una derrota para la administración de Trump.

Comparte

Luego de que anoche el presidente Trump se dirigiera a la nación para entregar detalles sobre la guerra en Medio Oriente —señalando que en un plazo de 2 a 3 semanas EE.UU. se retiraría y advirtiendo que podría “llevar a Irán a la edad de piedra”—, los mercados reaccionaron a la baja, echando por tierra, al menos en el corto plazo, los trascendidos de ambas partes sobre posibles acuerdos de alto al fuego. 

Si bien es cierto que el Organismo Internacional de Energía Atómica había manifestado su preocupación al no poder garantizar que el uranio enriquecido al 60% fuera utilizado con fines civiles —considerando que el acuerdo de 2015 establecía un máximo de 3,67%—, la guerra se da en un año de elecciones de medio término en EE.UU. 

Con un electorado que está más enfocado en la situación económica interna, y recordando la campaña de Trump que prometía mejoras en la vida del ciudadano promedio, resulta difícil explicar cómo un conflicto bélico a miles de kilómetros de distancia beneficia al votante estadounidense. De hecho, el impacto del alza en el precio de los combustibles no se hizo esperar, afectando directamente el bolsillo de la población. 

Adicionalmente, el costo de la guerra es asimétrico. Por un lado, Irán utiliza misiles y drones cuyo costo va entre USD 20.000 y USD 250.000, mientras que los interceptores para neutralizarlos cuestan entre USD 2 y 4 millones. Con USD 11.300 millones gastados por EE.UU. en los primeros seis días del conflicto, no tardarán los cuestionamientos de la oposición, los que probablemente serán utilizados en campaña, especialmente cuando las encuestas muestran una contienda cada vez más compleja para los candidatos republicanos. 

Con todo, el costo —tanto en imagen como en recursos— de la incursión bélica debe ser ampliamente compensado. Aquí es donde el control del estrecho de Ormuz aparece como el verdadero premio. De cumplirse un retiro de Irán en el corto plazo sin que EE.UU. logre asegurar el control de este paso estratégico, eso podría interpretarse, en última instancia, como una derrota para la administración de Trump. 

En este contexto, la presión tanto internacional como interna podría jugar un rol clave. El hecho de fijar plazos de retirada podría llevar a que la estrategia de los líderes iraníes sea simplemente resistir algunas semanas para mantener el control del estrecho. Por otro lado, el anuncio del miércoles podría formar parte de la retórica del líder estadounidense, sugiriendo que los objetivos estratégicos están cerca de cumplirse, con el fin de calmar el frente interno y ganar tiempo. 

Una jugada arriesgada que, de salir mal —como ocurrió con la expectativa inicial de que la propia población iraní tomaría el control tras la eventual salida de Jamenei—, podría hacer que para Trump y su partido, esta incursión bélica no tenga un final feliz. 

 

Gustavo Gallardo, CMT
Gerente de Trading Mesa de Dinero Fynsa