Más relevante aún, las medidas de inflación de corto plazo siguen mostrando señales de tranquilidad. La llamada velocidad inflacionaria se mantiene bajo el 3%, lo que indica que no existen presiones inflacionarias relevantes en el margen.
La baja del IPC estuvo explicada principalmente por la caída en el precio de los combustibles, apoyada por un tipo de cambio más apreciado y menores precios del petróleo. A esto se sumaron descensos en vestuario y las habituales bajas estacionales en frutas y verduras.
Este registro refuerza nuestra visión de que la inflación podría ubicarse en torno o incluso levemente bajo la meta del 3% durante enero, lo que abre espacio para que el Banco Central continúe recortando la Tasa de Política Monetaria en su reunión de marzo, acercándola a una tasa neutral en torno a 4,25%.
En este contexto, los depósitos a plazo siguen perdiendo atractivo frente a alternativas de renta fija con mayor duración, que hoy ofrecen mejores tasas de entrada y mayor potencial. En la práctica, esto significa que las tasas de los depósitos a plazo continuarán ajustándose a la baja.
Si bien para quienes privilegian seguridad y liquidez, siguen siendo una alternativa válida, su rentabilidad esperada hacia delante es cada vez menor.
Seguimos observando un mercado que continúa privilegiando una exposición en UF y duraciones entre 3 y 5 años, una combinación que permite capturar carry e inflación, sin asumir riesgos excesivos. Esto, en un escenario donde no se observan presiones claras al alza en las tasas de mediano plazo y con curvas de tasas, tanto nominales como en UF, desplazándose hacia abajo, pero manteniendo una pendiente positiva, lo que sigue generando oportunidades en tramos medios.
Victor Valenzuela
Operador Mesa de Dinero