En los últimos meses, el mercado de private credit ha comenzado a mostrar señales que hace poco parecían improbables. Los Business Development Companies (BDCs) privados —vehículos que durante años ofrecieron acceso relativamente líquido a estrategias de crédito privado— están enfrentando un nuevo desafío: el equilibrio entre retornos atractivos y la gestión de rescates.
Este fenómeno no es aislado. A medida que las tasas de interés alcanzaron niveles elevados y los mercados públicos ofrecieron alternativas más competitivas, algunos inversionistas comenzaron a solicitar liquidez en vehículos que, por diseño, invierten en activos de naturaleza ilíquida. El resultado ha sido una mayor presión sobre los mecanismos de repurchase y límites de rescate que varios BDCs establecen para proteger la estabilidad del portafolio.
En términos simples, el mercado está recordando una realidad estructural: el crédito privado no es un activo líquido, aunque algunas estructuras intenten ofrecer ventanas periódicas de salida.
Los datos recientes de los principales BDCs privados muestran dinámicas interesantes. Durante el último año, el crecimiento del AUM comenzó a moderarse, mientras que los niveles de repurchase aumentaron gradualmente en varios vehículos. Al mismo tiempo, los retornos mensuales se han mantenido relativamente estables, reflejando la naturaleza contractual de los flujos de crédito.
Esta combinación —mayor presión de liquidez con retornos aún sólidos— ha llevado a muchos gestores a reforzar políticas de liquidez, ajustar límites de rescate o priorizar la estabilidad del portafolio por sobre la expansión del capital.
Más que una señal de debilidad, este proceso puede interpretarse como una maduración del mercado. Los inversionistas están aprendiendo —a veces por primera vez— que el acceso a retornos consistentes en crédito privado implica aceptar un cierto grado de iliquidez.
En otras palabras, el mercado está redescubriendo la prima de iliquidez.
Al mismo tiempo, el mercado de private credit también ha comenzado a mostrar señales de normalización tras varios años de retornos excepcionalmente altos. Durante 2023 y parte de 2024, el entorno de tasas elevadas permitió a muchos BDCs capturar retornos particularmente atractivos en estrategias de direct lending corporativo. Sin embargo, a medida que el ciclo avanza, el mercado comienza a ajustarse.
La mayor competencia entre gestores, junto con el regreso de algunos bancos a ciertos segmentos de financiamiento corporativo, ha comenzado a presionar las condiciones de originación. Esto se ha traducido en menor originación en algunos segmentos y una compresión gradual de spreads, particularmente en el direct lending corporativo, donde participan la mayoría de los BDCs.
Este ajuste está generando una diferenciación cada vez más clara dentro del universo de private credit. Mientras gran parte de los BDCs compiten en el segmento de direct lending corporativo, existen otras áreas del crédito privado donde la competencia sigue siendo significativamente menor.
En particular, el financiamiento respaldado por activos reales —como el asset-backed lending y el financiamiento inmobiliario— continúa ofreciendo spreads atractivos y estructuras más defensivas, con dinámicas de originación que siguen siendo favorables.
Para quienes invierten con horizonte de largo plazo, esta dinámica no necesariamente es negativa. De hecho, puede fortalecer el ecosistema. Cuando los flujos especulativos disminuyen y el capital que permanece es verdaderamente paciente, los gestores pueden enfocarse en lo que realmente genera valor: originar crédito de calidad, estructurar operaciones sólidas y capturar spreads atractivos.
En ese sentido, lo que hoy ocurre con los BDCs privados no es una crisis, sino una transición natural en un mercado que ha crecido de manera acelerada durante la última década.
Y como suele suceder en los mercados financieros, los momentos de ajuste suelen ser también los que terminan consolidando las oportunidades de largo plazo.
Jaime Cruz
Porfolio Manager Deuda Privada USA Fynsa AGF