Las recientes pérdidas en préstamos privados han demostrado que la falta de diligencia sobre el prestatario y la verificación de garantías son responsables de muchos incumplimientos. Un estudio de la firma PKF O’Connor Davies señala que la debilidad en el análisis de deudor y la ausencia de verificaciones independientes de los activos están impulsando pérdidas en préstamos directos. Para mitigar estos riesgos, recomiendan aplicar protecciones en capas, que incluyen due diligence del deudor, verificación de colateral, cláusulas contractuales ejecutables, covenants de cumplimiento, así como monitoreo continuo.
Hoy en día se utilizan varias plataformas, que funcionan como herramientas que entregan información necesaria para poder tomar una mejor decisión en la estructuración de un crédito.
El due diligence va más allá del análisis financiero: implica conocer al deudor, entender el negocio, su alcance y la gobernanza de la empresa en análisis, verificando beneficiarios finales, reputación, controles internos, contexto de mercado y su normativa vigente; validar y proteger el colateral, mediante registros públicos, inspecciones y cláusulas contractuales adecuadas; y mantener un monitoreo continuo sobre este mismo. La información en tiempo real tiene un valor clave, porque los cambios en la empresa o el mercado pueden deteriorar el valor de las garantías y de esta manera aumentar el VaR (Value at Risk) del financiamiento.
Un due diligence bien ejecutado se estructura por etapas, cada una con objetivos específicos que van desde el primer contacto con el prestatario hasta el seguimiento postdesembolso. A continuación, se resumen las principales fases y los controles asociados:
Durante la última década, la deuda privada ha experimentado un crecimiento sostenido y una transformación estructural significativa, consolidándose como una clase de activo central dentro de los mercados alternativos. Lo que anteriormente se caracterizaba por ser un espacio de soluciones flexibles, menor supervisión y relaciones bilaterales, hoy opera bajo estándares mucho más exigentes en materia de información, gobernanza y control normativo.
Este cambio ha sido impulsado por el fortalecimiento de los marcos regulatorios, la creciente participación de inversionistas institucionales y la necesidad de mitigar riesgos evidenciados en ciclos de estrés financiero recientes. El resultado es un ecosistema donde la informalidad ha sido reemplazada por documentación robusta, auditorías externas, políticas formales de valorización y reporting periódico y estructurado a inversionistas. La convergencia hacia estándares cada vez más similares a los bancarios es hoy una realidad, reflejando la madurez y profesionalización de la industria.
Para ampliar la perspectiva, revisa: PKF O’Connor Davies (protecciones en capas y ejemplos de faltas), Debexpert (checklists y métodos de validación), Preqin Global Report (información de mercado) y las normativas de la SBS y Basilea III sobre gestión de riesgos, compliance y nuevas exigencias.
Raimundo Fuenzalida
Portfolio Manager Deuda Privada Fynsa AGF