El Fondo de Inversión Privado Fynsa Sentido llega al cierre de una etapa especialmente significativa para Fynsa AGF. Se trata de nuestro primer fondo de impacto, una iniciativa pionera que nació en 2019 con una convicción clara: que la inversión inmobiliaria puede ir más allá del retorno financiero y transformarse en una herramienta concreta de cambio social cuando se gestiona con propósito, rigor y visión de largo plazo.
Concebido como un fondo de renta inmobiliaria, Fynsa Sentido puso un activo al servicio de la Fundación Sentido, permitiendo el desarrollo durante más de cinco años de un programa piloto de Viviendas de Transición para jóvenes que egresan del sistema de protección del Estado. La iniciativa entregó no solo una solución habitacional, sino también acompañamiento integral, procesos de autonomía progresiva, inserción sociolaboral y prevención de la situación de calle.
Desde la mirada estratégica, el fondo fue diseñado con objetivos claros desde su origen y con un ciclo de vida definido.
“Fynsa Sentido no fue solo un fondo inmobiliario con impacto. Fue una experiencia de aprendizaje y convicción, que nos mostró que la inversión puede generar cambios reales cuando se hace con propósito, rigor y compromiso de largo plazo”, señala Pablo Massera, gerente inmobiliario de Fynsa AGF.
El impacto del proyecto trascendió el programa piloto. La experiencia acumulada, los resultados medibles y la evidencia generada contribuyeron de manera decisiva a un cambio legal histórico, que hoy garantiza vivienda y acompañamiento hasta los 24 años para todos los jóvenes que egresan del sistema de protección en Chile.
Para la Fundación Sentido, el apoyo del fondo fue clave desde el inicio.
“Fynsa Sentido fue el primer apoyo que hizo viable este programa. Fue el puntapié inicial que permitió levantar el piloto de viviendas de transición en Chile y, a partir de ahí, articular muchos otros apoyos”, destaca Margarita Guzmán, directora de Fundación Sentido.

Pablo Massera, Gerente Inmobiliario de Fynsa AGF, junto a Margarita Guzmán e Isabel Matta, de Fundación Sentido.
Más allá de los indicadores, el programa dejó huellas profundas en las trayectorias personales de quienes participaron.
“Nuestro modelo se basó en el amor, el afecto y la reconstrucción de la confianza. No solo preparamos a los jóvenes para la vida laboral, sino que impactamos en sus corazones, devolviéndoles la posibilidad de creer en un futuro distinto”, agrega Guzmán.
El cierre del fondo responde al cumplimiento de su ciclo natural. La venta del activo fue una decisión planificada y responsable, asegurando que el 100% de los jóvenes contara con una solución habitacional definida y que el objetivo mayor —demostrar que este modelo funciona— se cumpliera plenamente.
“El principal aprendizaje es que el impacto debe ser sostenible, medible y compatible con una lógica económica responsable. No se trata de beneficencia, sino de inversión de impacto”, enfatiza Massera.
El término de Fynsa Sentido no marca un punto final. Por el contrario, consolida aprendizajes que hoy se integran a la forma en que Fynsa proyecta nuevas iniciativas de impacto, especialmente en el ámbito habitacional, reafirmando nuestro propósito de crear valor más allá de lo financiero.