Tras la pandemia y la desaceleración de 2023, el sistema financiero peruano muestra una reactivación moderada del crédito, con crecimiento desigual entre segmentos. La banca adoptó políticas conservadoras que fortalecieron su solvencia, y en 2025 se observan señales de mayor demanda en algunos sectores, mientras otros aún se estabilizan.
La reactivación del crédito ha sido liderada por los segmentos empresariales de menor riesgo, mientras hogares y MYPEs avanzan con cautela. La mejora en la calidad de cartera y la menor morosidad han permitido a los bancos retomar con prudencia los préstamos a consumidores y emprendedores.
El crédito de consumo en Perú atravesó una fuerte desaceleración en 2022-2023, reflejo de choques macroeconómicos adversos que afectaron la capacidad de pago de las familias. Ante el incremento de la morosidad, las entidades financieras endurecieron sus criterios de originación: redujeron líneas de tarjetas de crédito y préstamos personales, y reforzaron la cobranza en productos de mayor riesgo. Esto se tradujo en una contracción anual de –0,8% en la cartera de consumo a marzo de 2025, caída concentrada en tarjetas de crédito (–5,2% anual), mientras que productos más seguros como los préstamos por convenio (con descuento por planilla) fueron menos afectados.
Hacia fines de 2024 e inicios de 2025, el crédito de consumo mostraba señales de recuperación. Con la mejora del empleo y menor inflación, los bancos han reducido provisiones y reactivado préstamos a clientes con buen historial. La demanda comienza a repuntar y el endeudamiento familiar se mantiene controlado, lo que abre espacio para un crecimiento sostenible en este segmento.
El segmento de micro, pequeñas y medianas empresas (MYPE) ha sido uno de los más golpeados, con una contracción del crédito de –2,7% en términos interanuales al primer trimestre de 2025. La incertidumbre económica de 2023 elevó el riesgo percibido en estos negocios, llevando a las entidades financieras a endurecer las condiciones y disminuir nuevas colocaciones hacia las MYPEs. Muchos emprendimientos enfrentaron dificultades para acceder a capital de trabajo, lo que frenó su recuperación.
Para impulsar el crédito MYPE, el Gobierno lanzó el programa Impulso MYPERU, que otorgó garantías por hasta S/ 15.000 millones (cerca de US$ 4.200 millones) al cierre de 2024. Más de 244 mil MYPEs accedieron a financiamiento respaldado, representando el 10,2 % de la cartera MIPYME a marzo de 2025. Este programa fue clave para moderar la contracción del crédito y promover la inclusión financiera.
Tras el fin del apoyo estatal en 2024, la banca privada ha retomado con cautela el financiamiento a MYPEs. Con mejores carteras y procesos más eficientes, se espera una recuperación gradual, impulsada por la digitalización y la reactivación económica. Aunque persisten retos como la informalidad, las MYPEs volverán a acceder a crédito para invertir y crecer.
La transformación digital de la banca ha sido clave en la reactivación del crédito, sobre todo en consumo y MYPE. Al digitalizar procesos, las entidades reducen costos y pueden otorgar préstamos pequeños de forma rentable. Según el BCRP (Banco Central de Reserva del Perú), los canales digitales son esenciales para atender a clientes con bajos tickets, antes excluidos del sistema financiero.
La adopción de la banca digital ha sido masiva: más del 70 % de las operaciones bancarias ya se realizan por canales digitales, según Asbanc. Entre 2019 y 2024, los créditos otorgados vía apps y web pasaron de 302 mil a más de 5,1 millones, mientras que el monto promedio bajó de S/12 mil a S/3 mil (de aproximadamente US$ 3.300 a US$ 850). Esta expansión ha facilitado el acceso a microcréditos, impulsando la inclusión financiera.
Yape, billetera del Banco de Crédito del Perú (BCP), se ha convertido en una plataforma clave de pagos y crédito al consumo, con más de 14 millones de usuarios en 2024. Ofrece micropréstamos desde S/50 hasta S/10.000 (desde US$ 15 hasta US$ 2.800), aprobados en minutos mediante algoritmos que evalúan al usuario sin trámites presenciales. Esta facilidad ha ampliado el acceso al crédito, especialmente entre jóvenes y emprendedores.
La banca digital impulsa la reactivación del crédito en dos frentes: eficiencia e inclusión. El uso de apps, IA y big data permite otorgar préstamos de bajo monto con menor costo, especialmente en consumo y MYPE. A su vez, las plataformas digitales están ampliando el acceso al crédito en zonas desatendidas, con cajas y fintech que llegan a más emprendedores. Perú se posiciona como uno de los países con mayor penetración de banca digital en la región.
Armando Herrera
Gerente General Fynsa Perú