Septiembre 5, 2025 - 2 min

Piezas distintas, un mismo objetivo

Diversificar para avanzar: un principio más vigente que nunca 

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Agosto trajo señales mixtas en los mercados globales. En EE. UU., la inflación se mantiene por sobre el 2%, mientras el desempleo sorprendió al alza (4,2%), alimentando expectativas de que la Reserva Federal recorte tasas en los próximos meses. Esto generó un fenómeno curioso: mientras las tasas de corto plazo bajaron por expectativas de política monetaria más laxa, las de largo plazo se mantuvieron altas, empinando la curva. Las bolsas globales subieron —S&P 500 +1,91%—, pero con alta dispersión. En commodities, el oro alcanzó máximos históricos y el petróleo retrocedió, en línea con un escenario más incierto. 

En Chile, el Banco Central ya había bajado la TPM a 4,75% en su reunión del 29 de julio, y el alza en tarifas eléctricas presionó la inflación de corto plazo, esto impulsó nuevamente la demanda por instrumentos en UF. La renta fija local se benefició en la parte corta y media de la curva, mientras el IPSA subió 8,7%, destacando frente a sus pares. 

Este entorno reafirma un mensaje clave: En contextos volátiles, diversificar es más que una estrategia. Es una necesidad. 

¿Por qué insistimos tanto en diversificar? 

Tras la pandemia, hemos observado un aumento significativo en la volatilidad de la renta fija, y la correlación entre acciones y bonos se ha vuelto positiva, haciendo menos efectiva la “receta clásica” de diversificación (60% acciones y 40% bonos), lo que, sumado a la alta concentración de los índices bursátiles en EE. UU (70% de los índices globales), nos obliga a replantearnos el enfoque tradicional en la construcción de portafolios. 

En este escenario volátil y, donde las tasas de interés, la inflación y los riesgos geopolíticos pueden girar rápidamente, diversificar no es solo una recomendación académica: es una estrategia fundamental para construir carteras resilientes que permitan proteger y hacer crecer el patrimonio en el tiempo. 

Una forma eficaz de diversificar sin complejidad operativa es a través de fondos de fondos. Este tipo de vehículo permite acceder, en una sola inversión, a una cartera global que combina renta fija, renta variable y activos alternativos, gestionada profesionalmente y con una arquitectura flexible. Además, aprovecha economías de escala al invertir montos agregados de distintos clientes, lo que permite acceder a series institucionales más eficientes y con menores comisiones que aquellas normalmente disponibles para inversionistas individuales. 

Este enfoque permite construir portafolios balanceados que se adaptan dinámicamente al entorno de mercado, minimizando la dependencia de un solo activo o región. En tiempos donde la visibilidad económica es baja, tener exposición a distintas fuentes de retorno —incluyendo estrategias privadas, mercados emergentes y activos descorrelacionados— puede marcar la diferencia entre la preservación del capital y una pérdida estructural de valor. 

Mirando hacia adelante 

Diversificar no es solo mitigar riesgos. También es capturar oportunidades. En un mundo donde los ciclos se acortan, los shocks se vuelven más frecuentes y la política monetaria global sigue en redefinición, la clave no está en predecir el futuro, sino en construir carteras que puedan adaptarse a él. 

 

Juan Manuel Alessandrini 

Analista Fondos Internacionales Fynsa AGF