El Imacec del séptimo mes del año aumentó 1,8% respecto al mismo mes del año anterior, crecimiento explicado principalmente por el buen desempeño de los servicios y el comercio, lo que fue parcialmente compensado por una caída del sector minero. Dada la alta volatilidad de este último, usualmente analizamos el comportamiento del Imacec no minero, que suele ser más estable y correlaciona mejor con los desempeños futuros de la actividad. En este sentido, este indicador evidenció un aumento de 2,5%, por encima del dato agregado.
De todas formas, sabemos que las variaciones interanuales algunas veces están afectadas por bases de comparación, eventos de una sola vez o cosas que no necesariamente indican un mejoramiento o empeoramiento económico. Es por esto que también analizamos los datos desestacionalizados, que mediante métodos estadísticos elimina estos elementos y permite hacer una comparación “justa”, en este caso respecto al mes anterior. Así, podemos percibir qué está ocurriendo con las tendencias de corto plazo. En este sentido, también durante julio, la variación desestacionalizada del Imacec fue de 1,0%, la más elevada en 12 meses. Esto se explicó por una incidencia de 0,56 pp de la minería (dejando atrás dos meses consecutivos de caídas) y 0,44 pp del resto. ¿Suficiente para marcar una tendencia? Para nada, pero por lo menos no continuó el desempeño más negativo que vimos en lo reciente.
Por ahora, no cambiamos nuestra percepción sobre lo que ocurre con la actividad local, que sigue relativamente estancada, aunque no tanto por elementos cíclicos como por componentes más estructurales. Sin embargo, podemos decir tajantemente que el Imacec de julio no muestra que la economía se esté debilitando, más allá de una alta base de comparación en 2024. De hecho, creemos que los próximos meses retomaremos crecimientos en torno al 2,5% (décimas más, décimas menos), lo que ratifica nuestra expectativa para fin de año de también 2,5%.