Quizás parezca que me estoy sumando al tema de moda y que ya se ha dicho todo lo que hay que decir, pero me parece que la discusión sobre el desempleo merece algo más de precisión técnica. Lamentablemente, el trabajo realizado por el Banco Central sobre el impacto del alza rápida y significativa del salario mínimo se ha politizado, convirtiéndose en un debate dicotómico que omite la motivación, la metodología y las conclusiones del mismo estudio.
En primer lugar, la motivación del estudio es entender los efectos en el mercado laboral del alza del salario mínimo, tanto en empleos como en salarios, para así analizar impactos en costos de las empresas, la reducción de márgenes y el consiguiente potencial impacto inflacionario. No es una evaluación de la política pública.
Segundo, utilizando microdatos, se miden los cambios reportados por compañías que pagan salarios mínimos, pero además aquellas que pagan en torno a éste. Se considera el periodo en el que ocurrió el incremento en cuestión, no más, no menos. Es un análisis del caso particular, que cumple con las condiciones antes mencionadas (aumento importante en un corto periodo) y no un cálculo que permite pronosticar efectos en el mercado laboral de otra variación cualquiera del sueldo mínimo. Como le decimos los economistas a estas cosas, no es un cálculo de elasticidad generalizado.
Por último, las conclusiones muestran que el impacto negativo sobre el empleo más que compensó el efecto positivo sobre remuneraciones de la medida. En las políticas públicas, hay ganadores y perdedores, no hay cosas gratis. El hacedor de políticas tiene que sopesar los beneficios y los costos y tomar decisiones. Luego, la evaluación de aquello es una discusión normativa, subjetiva, política o como quieran llamarle, y las democracias decidimos qué juicio nos gusta más en las urnas. El trabajo publicado por el Central es un insumo para la discusión, pero no es la conclusión en sí misma.
De hecho, lamentablemente la discusión sobre el desempleo ha cobrado relevancia recién ahora, pero es algo sobre lo que nosotros venimos trabajando y levantando alarmas hace algún tiempo, especialmente porque no creemos que el desempleo que vemos hoy sea unicausal. Lamentablemente, si bien vemos espacio para creación de puestos de trabajo, especialmente si la condición cíclica de la economía mejora, hay otros que no son recuperables porque obedecen a cambios estructurales. Perdón, refraseo: no son recuperables como los conocíamos, en la forma, sector y categoría en que se desempeñaban. Ahondaremos sobre esto en una próxima columna, estén atentos.