Marzo 6, 2026 - 2 min

Un colchón para lo que se viene

La sorpresa a la baja del IPC de febrero entrega espacio para que podamos ver mayores variaciones mensuales sin que las expectativas de mediano y largo plazo se vean afectadas.

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A pesar de que los últimos febreros mostraron elevados registros inflacionarios, las expectativas para el segundo mes de 2026 eran bastante más moderadas. El mercado, entre analistas y proyecciones implícitas en activos se debatían entre 0,1% y 0,2% m/m, siendo nosotros parte del rango más alto. Dado lo anterior, es que la nula variación informada por parte del INE fue considerada una importante sorpresa. Tanto así, que la variación interanual pasó desde 2,8% hasta 2,4%, lo que no se observaba desde septiembre de 2019. 

Por lo menos desde nuestra proyección, la sorpresa provino desde una caída importante de la división de Vivienda, explicada por una menor alza de arriendo (el producto con más peso dentro de la canasta) y una caída superior de tarifas eléctricas, sumado a componentes estacionales que no se comportaron como tales (por ejemplo, alojamiento), lo que no fue compensado por un incremento mayor al esperado de Alimentos. 

De todas maneras, es relevante destacar que ha sido el componente volátil de la canasta el que ha explicado casi la totalidad de la menor variación anual de los precios. Mientras en diciembre de 2025 ésta se ubicaba en 3,6% a/a, en febrero de 2026 sólo llega a 0,8% a/a. Es más, dentro de ella, el componente de energía de los volátiles pasó, en el mismo periodo, desde 6,4% a/a hasta -2,6% a/a. Por su parte, el IPC sin volátiles, o subyacente, aumentó 0,2% m/m, haciendo que en la comparación anual se sitúe en 3,3%. Desagregando, el comportamiento sigue siendo muy típico: servicios con un alza de 0,3% m/m, mientras bienes no experimentó variación.  

Por su parte, el índice de difusión llegó a 52%, no muy distinto a los resultados de 2025 y 2024, aunque bastante por debajo de lo exhibido previo a esos años y al promedio de los “febreros” (56%).  

De todas formas, tenemos la sensación de que el mercado está poco preocupado por estas cifras y más centrado en los impactos que los conflictos geopolíticos tendrán en los precios locales, particularmente en los que el alza del precio del petróleo y la depreciación del peso tendrán en el corto plazo. En este sentido, y asumiendo que solo sabemos lo que sabemos (y que pronosticar qué ocurrirá las próximas semanas es un ejercicio particularmente complejo), creemos que el efecto combinado de ambas variables tendría un efecto acumulado durante marzo y abril de 0,2 pp- 0,3 pp. De esta manera, nuestras proyecciones para aquellos meses se sitúan en 0,5% m/m y 0,4% m/m.  

Dado el contexto, esta sorpresa a la baja entrega espacio para que podamos ver mayores variaciones mensuales sin que las expectativas de mediano y largo plazo se vean afectadas. Aunque comprendemos la infinidad de escenarios posibles de acá a un mes, sólo hicimos un leve ajuste en nuestro escenario de inflación 2026, hasta 2,7%.

 

Nathan Pincheira

Economista Jefe de Fynsa