La tasa de desempleo se estabiliza en 9,4%, pero detrás de esa cifra persisten señales de deterioro en la composición del empleo, con mayor informalidad y retroceso de los asalariados formales.
Aunque el escenario internacional y las expectativas internas han mantenido elevado al tipo de cambio, factores como el cobre, la inversión y un dólar global más débil podrían impulsar una apreciación de la moneda local durante los próximos meses.
El verdadero desafío no comienza después de un desastre, sino mucho antes: en la capacidad de anticipar riesgos y ejecutar proyectos que eviten que los daños vuelvan a repetirse.
EE. UU. mantiene el liderazgo como principal inversionista en la región, mientras China acelera su presencia en sectores estratégicos y redefine el mapa del capital.