Julio 31, 2026 - 2 min

No toda pega es igual

La tasa de desempleo se estabiliza en 9,4%, pero detrás de esa cifra persisten señales de deterioro en la composición del empleo, con mayor informalidad y retroceso de los asalariados formales.

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El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) publicó las cifras de empleo del trimestre móvil terminado en junio, que mostraron que la tasa de desocupación se mantuvo en 9,4%, 0,5 pp más que hace un año y la tercera lectura consecutiva en ese mismo nivel. El titular, al igual que en meses anteriores, se lo llevó ese dato. Pero, a mi juicio, lo relevante del informe está algunas páginas más adentro. 

Conviene partir por la aritmética (nunca olvidemos que la tasa de desempleo es un ratio), porque el alza de la tasa en términos interanuales no viene de una destrucción de puestos de trabajo. Las personas ocupadas crecieron 0,9% en doce meses, mientras que la fuerza de trabajo se expandió 1,5%, con una tasa de participación que subió 0,4 pp hasta 62,3%. Dicho de otro modo, hay más gente buscando trabajo, lo que en sí mismo no es una mala señal. De hecho, la fuerza de trabajo potencial (quienes no estaban buscando empleo, pero sí disponibles para trabajar) cayó 4,3%, lo que sugiere que parte de los que estaban al margen decidió volver a intentarlo. Esto también queda en evidencia al revisar la tasa de desocupación con inactivos potencialmente activos, que disminuyó desde 16,9% hasta 16,7%, su menor nivel del año. 

Es más, la serie desestacionalizada se mantuvo en 9,3%, sin variación respecto del trimestre móvil anterior, de manera que, en el margen, el deterioro pareciera haberse detenido, por lo menos durante este mes. 

Sin embargo, esa no es toda la historia. La parte que falta está en la composición. La informalidad se mantuvo en 27,0%, un punto porcentual más que hace un año, mientras que los nuevos puestos de trabajo estuvieron liderados por trabajadores por cuenta propia (8,6%) y empleadores (9,4%). En contraste, los asalariados formales retrocedieron 2,2%. Hace algunos meses escribimos en este espacio que parte del empleo perdido no era recuperable en la forma, el sector y la categoría en que lo conocíamos. Debo reconocer que la afirmación sigue confirmándose con más fuerza de la que hubiese querido. 

Los sectores que están sosteniendo la creación de empleo tampoco son neutros para esta discusión: transporte (6,8%); servicios administrativos y de apoyo (12,9%), que es justamente donde el empleo informal se expandió 21,0%; y salud (5,1%). En tanto, los retrocesos se concentraron en comunicaciones (-15,2%); minería (-8,9%); y administración pública (-3,1%).  

Con todo, si uno se queda con el 9,4% y con una serie desestacionalizada que no se movió, la conclusión podría ser que el mercado laboral no ha continuado debilitándose, y probablemente parte de la historia se pueda leer así. Sin embargo, estabilizarse en un nivel malo, con una composición que sigue deteriorándose, no es lo mismo que recuperarse. Aunque las tasas agregadas no alcancen a mostrarlo, no toda pega es igual.

 

Nathan Pincheira

Economista Jefe de Fynsa