Los resultados confirman la fortaleza de las grandes tecnológicas, mientras el gasto en infraestructura obliga a prestar mayor atención a la caja, el financiamiento y la rentabilidad del capital.
Las reservas internacionales, la posición fiscal y los nuevos mecanismos de inversión refuerzan la capacidad del país para enfrentar los efectos económicos del fenómeno climático.
La seguridad de los depósitos a plazo puede resultar atractiva, pero no siempre basta para proteger los ahorros. Mirar más allá de lo conocido permite evaluar otras alternativas.
El escenario de inversión está cambiando. En una industria cada vez más exigente, la selección de estrategias y gestores será determinante.