Las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFOREs) experimentaron uno de los cambios regulatorios más relevantes de los últimos años. La actualización al Régimen de Inversión, publicada por la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR) en octubre de 2024, elevó el límite de inversión en instrumentos estructurados y activos alternativos de 20% a 30%, con el objetivo de fortalecer la diversificación y mejorar el potencial de rendimientos de largo plazo para los trabajadores mexicanos.
La reforma llegó en un momento clave para el sistema pensionario. Actualmente, las AFOREs administran cerca de $8,7 billones de pesos, equivalentes a aproximadamente 24,6% del PIB nacional, consolidándose como uno de los mayores inversionistas institucionales de América Latina. En comparación con 2020, los activos administrados prácticamente se han duplicado.
Dentro de este nuevo espacio de inversión cobran especial relevancia los activos alternativos, que incluyen vehículos como CKDs, CERPIs, fondos de infraestructura, capital privado, proyectos energéticos y desarrollos inmobiliarios especializados. Este tipo de inversiones permite acceder a oportunidades de largo plazo y con menor correlación respecto a los mercados tradicionales.
La relevancia de esta modificación es aún mayor en 2026. México sigue beneficiándose del fenómeno de nearshoring, que impulsa la demanda por parques industriales, infraestructura logística, energía y manufactura avanzada. Diversos estados del norte y del Bajío continúan captando inversiones asociadas a la relocalización de cadenas productivas, ampliando las oportunidades para el capital institucional.
Las AFOREs ya desempeñan un papel clave en el financiamiento del desarrollo económico. Actualmente, más de un billón de pesos del ahorro pensionario participa en proyectos de infraestructura, contribuyendo al crecimiento de sectores estratégicos para el país.
Si bien el aumento de los límites de inversión abre oportunidades para mejorar la diversificación y acceder a nuevas fuentes de rendimiento, también exige una gestión rigurosa de riesgos, una adecuada selección de gestores y un seguimiento especializado de los proyectos financiados.
A casi dos años de su implementación, la reforma empieza a mostrar por qué se considera uno de los cambios más estratégicos para el sistema pensionario mexicano en la última década. Con activos bajo administración en máximos históricos, una creciente necesidad de infraestructura y el impulso del nearshoring, las AFOREs cuentan hoy con mayor flexibilidad para participar en el financiamiento del crecimiento económico de México y fortalecer el potencial de rendimientos para los ahorradores de largo plazo.
Francisco Pulido
Investment Analyst, Fynsa Mexico