Agosto 28, 2026 - 3 min

Sin una única apuesta, sin una ventana perfecta

El nuevo régimen de inversión de las AFP deja una lección que va más allá de las pensiones: diversificar las fuentes de retorno y gestionar la liquidez puede ser tan importante como elegir los activos correctos.

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El 1 de septiembre, en menos de una semana, la Superintendencia de Pensiones debe publicar el Régimen de Inversión definitivo de los Fondos Generacionales, el esquema que reemplazará a los multifondos a partir de abril de 2027. Es la reforma más profunda al sistema de pensiones desde su creación y afecta a una industria que administraba US$ 257.944 millones a mayo de este año, según la propia Superintendencia. Vale la pena mirar qué hay detrás del diseño técnico, porque también entrega algunas pistas sobre cómo construir un portafolio más allá de la política previsional. 

Más libertad para diferenciarse 

El diseño renuncia a un benchmark centralizado: cada administradora define su propia cartera de referencia para cada cohorte, dentro de determinadas bandas de desviación. El propio superintendente, Joaquín Cortez, las ha descrito como más anchas que la dispersión real actual: hasta 20% en el fondo más joven, frente a una diferencia de apenas ~5% entre la AFP con mayor y menor exposición a renta variable. 

La lógica de fondo no es sutil. Si cada AFP puede diferenciarse de las demás y, a la vez, ajustar sus carteras según el horizonte del afiliado, aparece un principio conocido en la construcción de portafolios: no depender de una sola fuente de retorno. Diversificar no consiste simplemente en tener “muchos activos”, sino en combinar piezas que no reaccionen de la misma manera ante un mismo escenario y calibrarlas según el tiempo que cada inversionista tiene por delante. 

La liquidez también importa 

Cortez reconoció algo poco habitual en un regulador: las carteras iniciales de los Fondos Generacionales heredarán más liquidez de la que sería óptima, simplemente porque el punto de partida será la cartera actual de cada AFP.  

La distinción importa. En un activo líquido, una decisión equivocada puede corregirse vendiendo; en uno ilíquido, esa alternativa puede no estar disponible y el tiempo pasa a jugar un papel mucho mayor. Es una tensión que el diseño también deberá administrar durante la transición de abril de 2027, cuando las diferencias etarias entre AFP generarán distintos compradores y vendedores netos, en volúmenes que el propio superintendente calificó de “importantes”. El riesgo que identifica no es un cambio permanente en los precios, sino volatilidad de corto plazo mientras el mercado absorbe el ajuste. 

El desafío de invertir a largo plazo 

Dentro de ese margen, el nuevo régimen deja al private equity “bien contemplado” (en palabras de Cortez), mientras el resto de los activos alternativos queda “algo disminuido”. Ese espacio se abre al mismo tiempo que el diseño reconoce el costo de quedar atrapado en un activo ilíquido sin poder ajustar oportunamente el rumbo.  

No es casualidad que la industria de private equity haya desarrollado en los últimos años una respuesta para parte de ese problema: el mercado secundario. Este permite transformar valor ya generado, pero todavía “en papel”, en liquidez sin depender exclusivamente de una ventana perfecta de salida. No elimina la iliquidez propia de los activos privados, pero sí incorpora una alternativa para gestionarla. 

Para un regulador que comienza a lidiar con el trade-off entre horizonte largo y necesidad de ajustar las carteras, la lección se parece a una que el mercado privado ya ha incorporado: es posible mantener exposición a activos de largo plazo sin depender por completo del momento exacto de salida. 

En síntesis 

El régimen de Fondos Generacionales no inventa una forma nueva de invertir. Traduce, para el ahorro previsional de todo un país, dos principios que ya guían la construcción de portafolios sofisticados: no depender de un solo motor de retorno y gestionar activamente la liquidez, en lugar de esperar el momento perfecto para actuar.  

La diferencia, esta vez, es la escala: lo que hasta ahora era una decisión de cartera se convertirá, a partir de abril de 2027, en parte de la manera en que millones de personas ahorran para su pensión.

 

Juan Manuel Alessandrini

Analista Senior Fondos Internacionales Fynsa AGF