El déficit habitacional se consolida como un factor estructural que tensiona la oferta y el acceso, pero que también abre espacio para nuevos modelos de desarrollo, renta residencial y gestión inmobiliaria.
Tras un período marcado por la incertidumbre económica, la inflación y las altas tasas de interés, hoy se observa un escenario más estable y con perspectivas positivas, tanto para compradores como para inversionistas.
Las propiedades de uso mixto continuarán consolidándose como una opción estratégica para fondos de inversión que buscan estabilidad, diversificación de ingresos y resiliencia operativa, pero su éxito dependerá de una evaluación rigurosa de estos cuatro pilares.
Tras el boom logístico post-pandemia, la mayor oferta y la desaceleración en la demanda están llevando al sector a una fase de ajuste. La vacancia sube a 6,9% y la absorción neta cae más de 50%, según CBRE.
La deuda privada está ganando terreno frente a la banca tradicional, consolidándose como la opción clave en la industria, mientras Basilea III redefine las reglas del financiamiento inmobiliario.