La Cepal proyecta una expansión regional de 2,2% en 2026 y 2,5% en 2027. Detrás del promedio conviven economías con trayectorias muy distintas y un desafío común: elevar su capacidad de crecimiento.
La IA abre nuevas posibilidades de crecimiento, pero también aumenta la demanda por energía, infraestructura y capital. Esa tensión está redefiniendo dónde pueden estar las oportunidades de inversión.
La inteligencia artificial generativa comienza a integrarse en procesos productivos de grandes compañías, con aplicaciones que permiten automatizar tareas, optimizar costos y reducir tiempos de operación.
Brasil y México lideran ampliamente el registro de patentes, mientras la baja inversión en I+D sigue limitando la capacidad de transformar conocimiento en crecimiento económico.
Un millón de personas busca trabajo en Chile, mientras el país envejece y el mercado laboral ofrece cada vez menos espacios para jóvenes y trabajadores mayores. La experiencia australiana muestra que flexibilidad y buenos salarios pueden ir de la mano.
El nuevo informe de McKinsey muestra cómo las brechas en ascensos y retención afectan la productividad y qué iniciativas se pueden implementar dentro de las empresas.
La adopción de IA generativa podría transformar el rendimiento global a un costo mucho menor. Para Chile, aprovechar esta oportunidad es clave para un futuro económico más próspero.
El aumento de la productividad en el mercado laboral de EE.UU. trae algo de alivio a las autoridades.