Tras la primera vuelta, los activos colombianos se movieron menos por el resultado conocido que por el escenario que el mercado empezó a descontar: una mayor probabilidad de triunfo de la derecha en segunda vuelta. El rally fue rápido, pero no necesariamente definitivo.
La paradoja es evidente: sus activos tienen valor, su marca es reconocida y su infraestructura es relevante, pero el entorno competitivo y su estructura financiera la hacen inviable sin una reconfiguración profunda.