Septiembre 25, 2026 - 2 min

América Latina: una década de revolución fintech

La tecnología transformó el sistema financiero de la región y dio paso a nuevos modelos de negocio. Ahora, la infraestructura construida podría abrir una nueva etapa de crecimiento.

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En poco más de una década, el mapa financiero de América Latina cambió significativamente. Entre 2011 y 2024, la proporción de adultos con una cuenta pasó de 36% a 70%, mientras el desarrollo de plataformas digitales, sistemas de pagos instantáneos y nuevas herramientas para analizar datos modificó la forma de acceder a distintos servicios financieros.  

El avance, sin embargo, ha tenido distintas velocidades. Chile pasó de 42% de adultos con una cuenta en 2014 a 85% en 2024, nivel similar al de Brasil, mientras México llegó a 52%. Algo parecido ocurre con la profundidad del crédito: el financiamiento al sector privado en América Latina y el Caribe aumentó desde 22% del PIB en 2000 a 53% en 2025, aunque con diferencias relevantes entre mercados. 

Del crecimiento a la rentabilidad 

La transformación también comienza a reflejarse en los mercados. Según JP Morgan, el sector financiero latinoamericano registra un retorno sobre patrimonio (ROE) promedio de 18,8%, frente a 14,3% a nivel global y 15,1% en Estados Unidos. Al mismo tiempo, cotiza a 10,4 veces sus utilidades esperadas, versus 14,9 veces para el índice mundial: un descuento cercano al 30%, pese a exhibir un ROE superior.  

El mercado privado muestra otra señal de madurez. Durante el segundo trimestre de 2026, las fintech de América Latina captaron US$1.100 millones, su mayor nivel desde fines de 2024. Además, la ronda mediana de financiamiento alcanzó US$5,8 millones, prácticamente en línea con Estados Unidos, mientras las operaciones en etapas iniciales redujeron su participación desde 81% a 64%. El capital está concentrándose progresivamente en compañías con mayor trayectoria y modelos de negocio probados. 

¿Dónde podría estar el próximo salto? 

La infraestructura desarrollada durante estos años podría tener aplicaciones más allá de las propias fintech. Herramientas para verificar identidades, analizar información transaccional, evaluar créditos o procesar pagos también pueden reducir costos y facilitar nuevos modelos de negocio en sectores como agricultura, salud, seguros y logística. Parte de esa capacidad ya existe, por lo que el desafío pasa ahora por determinar qué industrias podrán aprovecharla a mayor escala. 

El capital todavía muestra una marcada concentración: en 2025, las fintech recibieron el 61% de los US$4.100 millones de venture capital invertidos en startups latinoamericanas, pese a representar menos de un tercio de las operaciones. Agricultura, salud y seguros, en conjunto, captaron sólo algunos cientos de millones. Tras una década marcada por el desarrollo de la tecnología financiera, la próxima etapa podría estar en las empresas capaces de utilizar esa infraestructura para crecer, reducir costos y desarrollar nuevos mercados.

 

Fynsa

 

Fuentes: JP Morgan Private Bank, La década que transformó las finanzas en América Latina (2026); Banco Mundial, Global Findex Database 2025 e Indicadores del Desarrollo Mundial; Bloomberg Finance L.P.; CB Insights, State of Fintech Q2 2026.