Escenario Macroeconómico, Monetario y de Mercados
1. Contexto Macroeconómico: crecimiento bajo pero normalizándose
El escenario macroeconómico local muestra un tono moderadamente optimista, aunque sin desconocer que los problemas de crecimiento son estructurales y de larga data. El estancamiento de la economía chilena no es un fenómeno reciente, sino el resultado de una caída sostenida de la tasa de crecimiento potencial durante los últimos 10–15 años.
La recuperación de la capacidad de crecimiento será gradual y dependerá de reformas y definiciones de mediano y largo plazo, más que de impulsos cíclicos de corto plazo. En este contexto:
-
No es realista pensar en un crecimiento sostenible del 3% sin generar presiones inflacionarias, dada la capacidad actual de la economía, pero si lo vemos como un escenario posible
-
Hacia comienzos de 2026, el escenario base apunta a una normalización macro:
crecimiento cercano a 2,5%, inflación en 3% y TPM en torno a 4,25%.
2. Demanda interna e inversión: soporte cíclico con límites claros
A diferencia del año anterior, el crecimiento reciente se ha sostenido principalmente en la demanda interna, aunque de forma heterogénea:
-
Consumo de servicios (salud, turismo, transporte), impulsado por quintiles de mayores ingresos que aún normalizan patrones pre-COVID.
-
Consumo de bienes durables, favorecido por compras de argentinos y condiciones financieras relativamente favorables.
-
El consumo de bienes no durables sigue débil, reflejando restricciones de ingreso en amplios segmentos de la población.
En inversión:
-
Destaca la inversión en maquinaria y equipos, concentrada en minería y energía.
-
La inversión no responde tanto a ciclos políticos o electorales, sino a reglas claras, normativas y política tributaria.
-
La minería ha sido una “piedra de tope” en términos reales: el aporte al crecimiento provino mayoritariamente del precio del cobre, no de mayor producción física.
3. Mercado laboral y productividad: ajuste estructural en curso
El mercado laboral es un eje central del análisis, dado que el ingreso de la mayoría de los hogares depende directamente del empleo. Aquí se observan cambios estructurales profundos:
-
La tasa de desempleo se mantiene elevada.
-
La menor informalidad no refleja necesariamente una mejora, sino la desaparición de empleos informales.
-
Los empleos creados en el margen corresponden mayoritariamente a mujeres por cuenta propia, muchas veces en condiciones informales.
-
La productividad ha aumentado vía automatización y adopción tecnológica, permitiendo producir lo mismo con menos trabajadores.
Por sectores:
-
Agricultura es el sector que más empleo ha destruido desde la pandemia, pese a que su PIB crece más que el promedio. Estos empleos no volverán.
-
Las empresas grandes aumentarán producción encendiendo capacidad instalada, no contratando.
-
Las empresas pequeñas, en cambio, requieren contratar para crecer.
-
Construcción enfrenta un problema cíclico, no estructural. Si la inversión repunta, puede volver a ser un motor clave de empleo (8–12% del empleo total en fases expansivas).
4. Inflación y TPM: último recorte y pausa
La inflación sorprendió a la baja y el escenario base es de convergencia más rápida a la meta del 3%, incluso con riesgo de undershooting temporal.
Escenario central de política monetaria:
-
Un último recorte de la TPM en diciembre, llevándola a 4,50–4,75%.
-
Posteriormente, una pausa prolongada, a la espera de nuevos datos.
-
No se observa espacio para un ciclo agresivo adicional de recortes.
Este escenario favorece:
-
La parte corta y media de la curva, donde el riesgo de alzas abruptas de tasas es menor.
-
Estrategias más defensivas en duración larga, dado el vínculo con tasas externas.
5. Tipo de cambio: variable rezagada, pero con sesgo a la baja
El tipo de cambio es la única variable macro relevante que permanece desalineada de los fundamentos:
-
No ha reaccionado a mejores datos económicos, ni a la fortaleza de activos locales, ni a la debilidad del dólar global.
-
El consenso es que el peso chileno debería estar más apreciado.
Escenarios:
-
Si los shocks son percibidos como permanentes, el TC se mantendría cerca de 900.
-
Si mejora la percepción de riesgo y el peso vuelve a fundamentos, el TC convergería a 840–850.
-
En todos los escenarios, el sesgo es a la baja del tipo de cambio.
6. Mercado de renta fija: normalización completa del ciclo
Existe amplio consenso en que el crédito IG local ya está en precio:
-
Spreads bancarios y corporativos en niveles cercanos a mínimos históricos (2019).
-
Resultados sólidos de compañías justifican estos niveles.
-
Alta liquidez local y oferta primaria balanceada.
Implicancias:
-
El potencial de compresión adicional es muy acotado.
-
El retorno esperado proviene principalmente del carry, no del precio.
-
Perfil asimétrico:
-
Si todo sigue bien → se gana el carry (ej. UF + 2,6–2,7%).
-
Si hay ruido macro o crediticio → spreads se abren y el ajuste en precio es rápido, con poco colchón.
UF como eje estructural
La UF sigue siendo el core natural de la renta fija local, especialmente en el tramo 2–5 años:
-
Tasas reales aún con algo de espacio versus historia.
-
Protección frente a shocks inflacionarios.
-
Menor correlación con la tasa larga americana.
7. Tasas locales y Estados Unidos: “secuestro” por la tasa americana
Chile ha entrado en una fase de normalización financiera:
-
Las tasas locales vuelven a correlacionarse con los Treasuries tras años de ruido idiosincrático (retiros, política, desequilibrios).
-
El premio por riesgo país se ha reducido, lo que:
En la práctica:
8. Renta Variable Local (RVL): recuperación gradual con soporte estructural
La renta variable local ha mostrado un desempeño positivo en términos relativos, consolidando una narrativa de normalización financiera y reducción de incertidumbre:
-
El IPSA registró un mes sólido, apoyado por:
-
Mejores perspectivas macroeconómicas locales.
-
Apreciación del peso chileno.
-
Menor incertidumbre política a nivel regional.
-
Medido en dólares, el IPSA superó tanto a la región como a otros mercados emergentes, reforzando su atractivo relativo.
En términos de liquidez:
-
Los volúmenes transados se mantienen elevados, por sobre USD 200 millones diarios.
-
Existe una fuerte participación de inversionistas locales, particularmente AFP y fondos mutuos.
-
Se observa un incipiente retorno de flujos extranjeros, principalmente vía ETF ECH, que registró cerca de USD 100 millones durante la semana electoral, lo que podría marcar un punto de inflexión tras meses de su ponderación.
Valorizaciones y potencial de re-rating
Desde una perspectiva de múltiplos, la bolsa chilena sigue mostrando valorizaciones atractivas:
-
El IPSA transa en torno a 13,0x utilidades, lo que implica:
-
Bajo un escenario pro-mercado, se estima factible una convergencia hacia múltiplos pre-estallido social, en torno a 14x.
Combinando:
-
Re-rating moderado de múltiplos, y
-
Crecimiento esperado de EPS cercano a 10%,
se obtiene un nivel potencial del IPSA sobre los 11.000 puntos, en un escenario constructivo, y por que no pensar en llegar a 12.000
Yield gap y posicionamiento regional
El yield gap relativo continúa siendo un argumento relevante a favor de Chile:
-
Frente a México y Brasil, cuyos índices transan por debajo de sus promedios históricos,
-
Chile se ubica en niveles más alineados con su historia, pero con:
Esto posiciona a la bolsa chilena como un destino natural de flujos regionales, especialmente en escenarios de rotación hacia mercados con mejor balance riesgo–retorno.
Flujos y posicionamiento de inversionistas
-
Los flujos recientes han sido netamente positivos, liderados por inversionistas locales (AFP + fondos mutuos).
-
Los inversionistas extranjeros comienzan a normalizar posiciones, tras varios meses de rezago y subexposición.
-
Este cambio de tendencia en flujos es clave para sostener un proceso de re-rating gradual, más que un rally abrupto.
-
Cambios en ponderación de MSCI Acwi o emergente, atraerá nuevos flujos a Chile
-
Déficit Estructural de Cobre, implica precios mas altos