Si bien históricamente el MEPCO no era el sistema último, aprendimos a vivir con él dada su efectividad y raciocinio detrás. Si no lo dejamos operar, es lo mismo que no existiera y que las decisiones sobre los precios de los combustibles se hicieran de manera completamente discrecional.
Apoyado en un blindaje financiero histórico y un superávit comercial récord, el país reafirma su posición como una de las economías más sólidas frente a la volatilidad global.
No queda muy claro cuáles serán las variables o tendencias que se considerarán para cambiar o mantener el curso de la política monetaria. En estas breves líneas trataré de esbozar qué creo yo que estará presente en el dashboard que el Consejo del Banco Central estará mirando al momento de reunirse.
El Imacec de febrero nuevamente evidenció una variación interanual negativa (-0,3%), lo que, a diferencia del mes anterior, fue extremadamente sorpresivo. Ahora es momento de mostrar nuestras habilidades para tratar de minimizar estos efectos en nuestro rendimiento.
Simulamos qué ocurriría con los precios de los combustibles y el IPC si el MEPCO desaparece completamente de un día para otro. Seguramente el lector vea este evento como poco probable, pero es bueno poder medir ex ante la magnitud que una medida como esta tendría.
Nos enfrentamos a un problema completamente nuevo, ya que la discordia no se produce respecto a si el gasto se fijó muy alto o bajo, sino a que el cambio súbito de la estructura económica del país provocó que lo que se hacía para proyectar ingresos quedara obsoleto.
Después de más o menos 5 años, la inflación volvió a situarse bajo el 3%. Lo actual no es necesariamente permanente, y tanto la política monetaria como la fiscal requieren un trabajo constante para cumplir con sus objetivos.
Más dinero no genera más riqueza, solo la eficiencia y mayor producción lo harán.
El turismo internacional continúa consolidándose como una de las principales fuentes de ingresos para la economía global.
El desafío principal será mantener el ritmo de la inversión privada en un contexto de "ruido político", donde la solidez de las instituciones económicas clave, como el BCRP, jugará un rol fundamental para anclar las expectativas empresariales.