Junio 12, 2026 - 2 min

El “Niño Godzilla” llega a Chile: ¿cuánto le puede costar a la economía?

Los modelos meteorológicos internacionales proyectan una probabilidad cercana al 90% de que el fenómeno El Niño se desarrolle este invierno, con una intensidad que podría ser la mayor en más de una década. Para una economía que ya parte débil en 2026, el momento no es el mejor.

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Un invierno más lluvioso de lo habitual, con mayor riesgo de inundaciones, aluviones y disrupciones en distintas zonas del país, es lo que informó la Dirección Meteorológica de Chile tras conocerse que distintos modelos internacionales coinciden en una probabilidad cercana al 90% de que se desarrollen las condiciones para que el fenómeno de “El Niño” ocurra en el trimestre mayo-junio-julio de 2026. 

El Banco Central de Chile publicó el 9 de junio una entrada en su blog dedicado al tema. Según el documento, la probabilidad de ocurrencia del fenómeno supera el 80%, aunque la de que evolucione hacia un episodio extremo —el llamado “Súper Niño” o “Niño Godzilla”— se estima en torno al 30%. No es certeza, pero tampoco es un riesgo menor. 

El problema es que el fenómeno llega en un momento económico frágil. En su Informe de Política Monetaria de marzo 2026, el ente emisor ya había reducido el rango de crecimiento esperado para el año a 1,5%-2,5%, advirtiendo que factores de oferta en sectores como la agroindustria y la minería incidirían en la evolución de la actividad. Sobre ese escenario ya ajustado, un evento climático de alta intensidad podría agregar presión adicional. 

En materia de precios, la evidencia empírica del Banco Central apunta a aumentos acotados del IPC total, con respuestas más significativas en componentes sensibles al clima, especialmente frutas y verduras. En actividad, los efectos negativos se concentran en el PIB no minero, con mayor impacto en pesca e industria. La agricultura, en tanto, muestra una respuesta inicial más favorable asociada a mejores condiciones hídricas, aunque con mayor incertidumbre en las estimaciones. 

Un aspecto que sorprende es la relación entre el fenómeno y la generación hidroeléctrica. La intuición dice que más lluvia implica más energía, pero la evidencia no lo confirma. La infraestructura hidroeléctrica está ubicada principalmente en el centro-sur, mientras que las precipitaciones más intensas se concentran en el norte y centro-norte. Ese desacople geográfico explica por qué el fenómeno puede elevar costos de generación y presionar los precios de la energía, incluso cuando llueve más. 

La historia respalda la preocupación. Los episodios anteriores —1982-83, 1997-98 y 2015-16— estuvieron asociados a disrupciones relevantes en pesca y agricultura. La consultora Marsh estimó que Chile pierde en promedio cerca de US$4.500 millones anuales por desastres naturales, equivalente a aproximadamente 1,5% del PIB. Los antecedentes recientes son ilustrativos: el sistema frontal de junio de 2023 dejó más de 19.000 personas damnificadas y pérdidas en infraestructura de entre US$230 y US$273 millones, mientras que eventos posteriores generaron daños agrícolas cercanos a US$720 millones. 

Con todo, el consenso técnico es claro: se trata de un shock sectorial y transitorio, no de una desaceleración estructural. El Banco Central concluye que los efectos de El Niño deben evaluarse por sus canales específicos —actividad sectorial, disponibilidad hídrica, generación eléctrica y precios de alimentos— más que como una perturbación generalizada. El fenómeno no explica los problemas de fondo de la economía chilena, pero sí puede complicar la recuperación que todos esperan para el segundo semestre. 

 

 

Fynsa 

 

Fuentes: Banco Central de Chile – Blog “El fenómeno de El Niño y sus posibles impactos económicos en Chile” (Gonzales, Medel, González y Peña, 2026) – IPoM marzo 2026 – Dirección Meteorológica de Chile – CR2 Universidad de Chile – Marsh – Emol – La Tercera