Las expectativas de crecimiento se han desinflado a lo largo del año y, cuando parecía que la actividad comenzaría a recuperarse, nuevos obstáculos volvieron a complicar el escenario.
Las últimas cifras laborales muestran que el desafío no se limita a recuperar los puestos de trabajo perdidos. Facilitar el ingreso de nuevos trabajadores también aparece como una tarea relevante para los próximos años.
El IPoM de septiembre anticipa un mayor crecimiento para 2027 y 2028, apoyado en una recuperación de la inversión. Una proyección frente a la cual todavía quedan razones para mantener cautela.
El desempleo volvió a subir, pero el 9,5% no es el único dato que importa. La duración de la búsqueda de trabajo revela un deterioro que viene gestándose desde hace años.
En economía, no existen soluciones únicas para problemas complejos. La estabilidad de las reglas y la capacidad de generar certezas también son claves para impulsar la inversión y el crecimiento.
Aunque el escenario internacional y las expectativas internas han mantenido elevado al tipo de cambio, factores como el cobre, la inversión y un dólar global más débil podrían impulsar una apreciación de la moneda local durante los próximos meses.
La tasa de desempleo se estabiliza en 9,4%, pero detrás de esa cifra persisten señales de deterioro en la composición del empleo, con mayor informalidad y retroceso de los asalariados formales.
La entidad estima que la agenda procrecimiento podría impulsar la inversión, mientras el Banco Central mantendría las tasas sin cambios durante este año.
Cinco caídas consecutivas del Imacec y un segundo semestre que parte cuesta arriba. El análisis de Fynsa pone los números sobre la mesa y anticipa que la recuperación esperada probablemente tendrá que esperar hasta 2027.
El Banco Central ajustó sus proyecciones de crecimiento e inflación en el IPoM de junio, pero el principal cambio fue otro: una evaluación más equilibrada de los riesgos que abre espacio para una postura monetaria neutral.