Después de la proclamación oficial por parte del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el panorama político peruano ha iniciado una transición formal hacia el periodo gubernamental 2026-2031. La resolución definitiva del proceso electoral ha permitido que los mercados internacionales comiencen a incorporar un escenario de mayor previsibilidad jurídica y económica, disipando la volatilidad que caracterizó el tramo final de la campaña.
El factor Velarde: garantía de estabilidad monetaria
El hito más relevante para los inversionistas institucionales se produjo el lunes 6 de julio. En una reunión realizada en la sede del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), la presidenta electa, Keiko Fujimori, solicitó formalmente a Julio Velarde continuar al frente de la institución.
Tras el encuentro, se anunció que Velarde aceptó permanecer liderando el BCRP por un nuevo periodo de cinco. La decisión ha sido interpretada por los bancos de inversión globales como la señal de continuidad más relevante de la transición, al asegurar la autonomía del Banco Central, mantener una política de metas de inflación rigurosa y resguardad la sólida administración de las Reservas Internacionales Netas.
Expectativas del mercado para el segundo semestre
Con reglas claras en el ámbito macroeconómico, las proyecciones de inversión y el análisis de activos se orientan hacia tres frentes:
La velocidad con la que se gestionó la transición junto al equipo técnico del BCRP reafirma la fortaleza de los anclajes institucionales del Perú. Para los portafolios internacionales, el país consolida su posición como un mercado que prioriza la disciplina monetaria y la estabilidad de las reglas de juego, elementos indispensables para atraer capital a mediano y largo plazo.