Mayo 22, 2026 - 2 min

Con el pie izquierdo

La economía chilena abrió 2026 con una contracción de 0,5%, peor de lo esperado. Sectores como minería, agricultura y pesca explican gran parte del dato, pero las señales de fondo apuntan a un año más desafiante de lo proyectado.

Comparte

Las Cuentas Nacionales del primer trimestre publicadas por el Banco Central mostraron algo que ya sabíamos, pero que no podemos pasar por alto. Durante el primer cuarto del año, la economía se contrajo 0,5% respecto al mismo periodo de 2025, comportamiento más débil que el esperado por nosotros y el mercado (-0,3% a/a), basados en los Imacec. Con todo, se confirmó algo que ya se esbozaba en los comunicados de dicho indicador: el peor desempeño del periodo se explicó principalmente por un débil comportamiento de los sectores ligados a recursos naturales, tales como agricultura, minería y pesca. Adicionalmente, en las manufacturas, aquellas ligadas a productos del mar registraron caídas, lo que amplificó la debilidad mostrada en este sector.  

Por el lado de la demanda, la inversión se mostró menos dinámica que los trimestres anteriores, por el aún débil comportamiento del componente de construcción, sumado a una ralentización del componente de maquinarias y equipos. 

Es importante notar que las malas cifras del primer trimestre no se explican por el conflicto geopolítico actual, sino por una economía que ya mostraba algunos síntomas de agotamiento durante el cuarto trimestre de 2025.  

A pesar de lo anterior, en términos desestacionalizados, el PIB mostró una caída de 0,3% t/t, resultado en el que destacaron las bajas de las exportaciones e importaciones, junto con la contracción de la formación bruta de capital fijo en sus dos componentes. Si a esto sumamos una desacumulación de inventarios por 1,5% del PIB, el panorama para la inversión no mejora. 

En este contexto, y mientras se discute el Proyecto de Ley de Reconstrucción Nacional, alcanzar un crecimiento de 2,0% o más para 2026 se hace bastante desafiante. De hecho, para poder llegar a ese número se requeriría una aceleración importante de la actividad durante el segundo trimestre, lo que se ve poco probable dada la incertidumbre causada por el escenario externo. 

Finalmente, considerando la confirmación de las cifras preliminares que nos entregaron las cuentas nacionales, hemos materializado el sesgo a la baja presente en nuestra proyección para 2026, ajustando la estimación de crecimiento hasta 1,7%. 

 

Nathan Pincheira

Economista Jefe de Fynsa